miércoles, 26 de abril de 2017

Patria

Me gustan los vascos. Siempre me han gustado. Incluso cuando andaba la mitad del país torcíendo el gesto a su paso y la otra mitad los miraba con un recelo rayano en el temor. o quizá por ello, por que mis ojos de niña ya entendían que existía un mas allá, que no todo era negro o blanco si no que en esa furiosa inquina se estaban perdiendo las infinitas variedades del grís.

Me gustan, sí,no lo puedo evitar, es algo intuitivo que va mas allá del hecho de que mi amá fuera de allí y me inculcase desde la cuna el amor a esa tierra única de una forma que solo entiende aquel que ha nacido en ella,que se ha pelado las rodillas en sus calles empedradas y lavado las heridas en el cantábrico. 

Me gustan los vascos, siento debilidad por ellos no sólo por su gastronomía que hace salivar al mas pintado ni por sus bellísimos parajes, me gustan sus pintxos y sus zuritos, como no, me gusta su arquitectura de la belle epoque y sus caseríos dibujados en los montes, el peine de los vientos y la ría de Bilbao pero por encima de todo me gustan las personas ,su gesto adusto cincelado por décadas de una  historia que nadie desearía haber vivido, ni ellos ni nosotros,pero que se vivió, su risa abierta que demuestra que aquello está enterrado,su mirada franca de ojos que se prenden en tus ojos y te descolocan.

Me gusta su llanura en el hablar, esa sinceridad aplastante del que dice lo que piensa le pese a quien le pese, ese "ahí lo dejo" y luego si eso que se maten entre ellos.

Me gusta su sencillez de gente del norte,gente de verdad, de la que uno quiere tener cerca y también esa terquedad que se pasa la demostración empírica por donde aquel las tumbas etruscas.

Me divierte su patriotismo exacerbado, sus piques entre regiones, su idioma, niños que no levantan un palmo del suelo con el pelo trasquilado llamando a su apá. 

Me encantan los vascos, su fisonomía ruda, su hospitalidad, su forma de vida, me gustan tanto que me veo de viejita paseando con una chapela junto al mar, tanto que siento ese orgullo del terruño sin haber nacido allí.

 Será que el camino de vuelta se hace arduo. Habrá que volver, pues

Desnudos

Anoche soñé que había regresado a aquellos días inciertos en que tu cuerpo descansaba sobre el mío tras cristales empañados de deseo.

Entonces, cuando llegábamos tarde a cenar con olor a tierra mojada, briznas de hierba en el pelo y el jersey dado la vuelta con la ingenuidad del que aun no sabe lo que tiene.

Anoche te vi como eras entonces, con tus ojos prendidos en los míos,  allá donde estuviéramos,con tus manos subiendo por mi falda, con tus labios perdidos en mi pelo. Mas ya no eras el mismo, tenias la mirada cansada del futuro y la sabiduría que solo dan las manos que están acostumbradas a indagar. Faltaba esa ternura que un día me robó la candidez, tu brazo encadenado a mi cintura, tus dedos inexpertos jugando con mi piel. Faltaba la inocencia de la primera vez.

Y hoy, tan melancólica, tan triste, tan cansada, recuerdo mil palabras que no puedo tener.

Tu cuerpo sobre el mío; realidad y sueño; querer y no querer. Placeres encontrados;se miran en los míos tus ojos color miel;

Me buscas casi a tientas; me escondo en mis verdades;me encuentras otra vez. 

Tan lejos y tan cerca; me muero de deseo; ya no te quiero ver. 

Y así pasa la vida, inviernos y veranos; tenerte y no tenerte y a vueltas otra vez.

Va a ser inevitable, lo sabes y lo sé

domingo, 19 de febrero de 2017

Amigos incompletos

Tú, que crees que me conoces porque hemos recorrido algunos bares y una tarde te conté cual era mi color favorito y no tienes ni idea de la razón por la que me despierto temblando de madrugada. 

Tu, que crees saber mucho de mí por que hemos compartido risas en las calles y coincidido en alguna idea fugaz sobre esta vida pero no te has preguntado cuál es mi mayor sueño ni qué es lo que hace que se tambaleen mis cimientos. Quizá no te interesa y está bien que sea así.

Tu, que crees conocerme por que hemos caminado juntos y acaso alguna vez me tocaste el pelo al despedirte y quisiste saber algo más pero jamás lo preguntaste.


Tu, que quizá en algún momento buscaste mis palabras de consuelo, le diste un caramelo a mi hija o me oíste desahogar alguna vaga  frustración, mas no estuviste cerca en mi peor momento, no sabes cómo lloro, no sabes cómo sufro si tan sólo me has visto reír, si no has secado mis lágrimas, si no me has abrazado cuando estaba rota.

No, tu no me conoces. Apenas un destello en esa inmensidad que es mi interior.


domingo, 22 de enero de 2017

Secretos

Cuenta la leyenda que todos tenemos un secreto inconfesable guardado bajo cien llaves en el templo del recuerdo, algo que si se supiera pondría patas arriba el concepto que los demás tienen de nosotros hasta tal punto que ya no nos volverían a mirar igual, algo que espantamos cuando osa  volver a nuestra mente, como si de esta forma consiguiéramos que no hubiera sucedido. Pero sucedió. Un amor, un delito, una experiencia humillante...
A veces coincidimos con alguien que es capaz de intuir ese secreto sin necesidad de que lo pronuncien nuestros labios y entonces la conexión es tan fuerte que ya no podemos prescindir de esa persona que conoce nuestra parte mas oscura y pese a ello se queda a custodiarla.
Esas son las personas que realmente merecen la pena. Las que quiero a mi lado.

domingo, 10 de enero de 2016

Llueve!


Llueve. Fuera y dentro. Me gusta la lluvia, los cielos blancos con nubes oscuras que amenazan la algarabía de los parques, el inconmensurable olor a tierra mojada. ¿acaso hay algo mejor? Octubre, Noviembre Y las tormentas de verano. Me gustan los tristes atardeceres  en los que una no se siente culpable por quedarse arrebujada con un libro bajo una manta de colores. Prefiero la melancolía del otoño a la explosión de la primavera, el frío invierno con sus chimeneas encendidas y su olor a carbón al caluroso y brillante verano. Una vez me gustó el verano, claro, hace mucho tiempo cuando todo era nuevo y encerraba misteriosas promesas de besos robados tras un árbol pero ya no me engaña, ahora esa felicidad tan evidente me hace desconfiar y encomiendo mi espíritu a las tardes grises de este Enero escuchando el repiqueteo de las gotas tras el cristal. Me gusta la lluvia, que le voy a hacer, será que soy rara...

sábado, 9 de noviembre de 2013

Poemía

Sòlo es un pedazo desconchado de mi alma antigua intentando aferrarse desesperadamente a mi realidad... Y a menudo lo consigue