Llueve. Fuera y dentro. Me gusta la lluvia, los cielos blancos con nubes oscuras que amenazan la algarabía de los parques, el inconmensurable olor a tierra mojada. ¿acaso hay algo mejor? Octubre, Noviembre Y las tormentas de verano. Me gustan los tristes atardeceres en los que una no se siente culpable por quedarse arrebujada con un libro bajo una manta de colores. Prefiero la melancolía del otoño a la explosión de la primavera, el frío invierno con sus chimeneas encendidas y su olor a carbón al caluroso y brillante verano. Una vez me gustó el verano, claro, hace mucho tiempo cuando todo era nuevo y encerraba misteriosas promesas de besos robados tras un árbol pero ya no me engaña, ahora esa felicidad tan evidente me hace desconfiar y encomiendo mi espíritu a las tardes grises de este Enero escuchando el repiqueteo de las gotas tras el cristal. Me gusta la lluvia, que le voy a hacer, será que soy rara...
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