Anoche soñé que había regresado a aquellos días inciertos en que tu cuerpo descansaba sobre el mío tras cristales empañados de deseo.
Entonces, cuando llegábamos tarde a cenar con olor a tierra mojada, briznas de hierba en el pelo y el jersey dado la vuelta con la ingenuidad del que aun no sabe lo que tiene.
Anoche te vi como eras entonces, con tus ojos prendidos en los míos, allá donde estuviéramos,con tus manos subiendo por mi falda, con tus labios perdidos en mi pelo. Mas ya no eras el mismo, tenias la mirada cansada del futuro y la sabiduría que solo dan las manos que están acostumbradas a indagar. Faltaba esa ternura que un día me robó la candidez, tu brazo encadenado a mi cintura, tus dedos inexpertos jugando con mi piel. Faltaba la inocencia de la primera vez.
Y hoy, tan melancólica, tan triste, tan cansada, recuerdo mil palabras que no puedo tener.
Tu cuerpo sobre el mío; realidad y sueño; querer y no querer. Placeres encontrados;se miran en los míos tus ojos color miel;
Me buscas casi a tientas; me escondo en mis verdades;me encuentras otra vez.
Tan lejos y tan cerca; me muero de deseo; ya no te quiero ver.
Y así pasa la vida, inviernos y veranos; tenerte y no tenerte y a vueltas otra vez.
Va a ser inevitable, lo sabes y lo sé
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